( )
1/8/2010
 
Actualidad educativa
Punto de vista
A pie de aula
Monográficos
Archivo (selección)
Noticias de internet
Visto en la red
Para leer (recomendac.)
Agenda (física y química)
Propuestas didácticas
Programaciones
Dificultades de aprendizaje
Recursos para la tutoría
Educación en valores
Selectividad
Olimpiadas de Física
Explora la ciencia
Asesor legal
Asesor informático
Viajes para profesores
Ofertas de trabajo
Colabora con nosotros
Boletín Profes.net
Postales para enviar
Metabuscador
Diccionario en línea
El aprendizaje cooperativo en 3.º de ESO
Este artículo ha sido enviado para su publicación en Profes.net por:
MANUEL PÉREZ GALASO / Departamento de Física y Química
IES Mar de Castilla. Sacedón (Guadalajara).

El cambio de actitud hacia la ciencia por parte de un curso de Educación Secundaria se basa en un cambio metodológico que concita el interés de los alumnos.

Introducción

Una vez finalizada la 1.ª evaluación, los resultados académicos obtenidos por mis alumnos y alumnas de 3.º de ESO en la asignatura de Física y Química fueron los siguientes:

· Número total de alumnos: 28
· Número de aprobados: 12
· % de aprobados: 42,86 %

Este pequeño porcentaje de alumnos aprobados no me supuso sorpresa alguna, ya que era algo que esperaba ante la apreciación, a lo largo de toda la evaluación, de un claro desinterés general del alumnado hacia el área y que, igualmente, se ponía de manifiesto en las continuas llamadas de atención hacia su actitud negativa en clase: hablaban constantemente durante las explicaciones del profesor, apenas participaban en la dinámica de aula, algunos ni siquiera traían el material, etc.

Toda esta situación me hizo pensar en que debía modificar de algún modo la metodología planteada en la Programación Didáctica. Fue entonces cuando pensé en aplicar una de las estrategias metodológicas aprendidas en el curso de “Prevención de la violencia en contextos educativos“ que estaba realizando en el CEP de Guadalajara. Me refiero al aprendizaje cooperativo. Veamos entonces cómo lo he llevado a la práctica y los resultados obtenidos.

Información a los alumnos y formación de los grupos heterogéneos

Tras la comunicación al alumnado de sus correspondientes calificaciones en el primer trimestre, mi propuesta fue que ellos analizaran el porqué de tales resultados. De nuevo, el desinterés y el pasotismo reinaron en sus habituales respuestas: hemos estudiado poco, no nos enteramos de nada, me da igual las notas, no me gusta esta asignatura, etc.

Sin embargo, la situación cambió de forma radical cuando expuse mi particular análisis, que no fue otro que asegurarles que su fracaso como estudiantes no es sino un reflejo de mi fracaso como docente, y viceversa. Así, seguí mi discurso afirmándoles que, a diferencia de ellos, no pensaba tirar la toalla y que, a tal fin, les iba a proponer una nueva forma de desarrollo de las clases.

A partir de ese momento, las clases de los lunes iban a estar destinadas a que el profesor les facilitara la información necesaria para que pudieran realizar exposiciones en las clases de los viernes. Ahora bien, esas exposiciones no serían individuales, sino en grupos de cuatro compañeros, y para poder desarrollarlas con éxito debían prestar mucha atención los lunes.

En un principio, los chicos se quedaron bastante perplejos ante mis palabras, pero pronto surgieron ciertas preguntas, como las siguientes: ¿Formamos nosotros los grupos? ¿Nos pondrás exámenes de la teoría que nos des los lunes? ¿Cómo nos vas a evaluar los experimentos?

Todas estas cuestiones quedaron resueltas cuando les informé sobre las normas que iban a regir el desarrollo de esta nueva metodología. Fueron las siguientes:

1. El profesor será el responsable de formar los grupos.
Así, sin que los alumnos tuvieran conocimiento, procuré formar grupos lo más heterogéneos posibles, atendiendo a cuestiones como el género, rendimiento, actitudes, nivel de integración en el aula, etc., siendo consciente de que el éxito o fracaso de esta nueva metodología dependería, en buena medida, de lo acertado que estuviese a la hora de formar y organizar los cuartetos de alumnos.

2. Los diferentes grupos deberán realizar, cada uno, ocho experiencias, además de un proyecto final de curso.
Cada agrupación tendrá que exponer la experiencia que le corresponda al resto de sus compañeros de clase. Estos últimos podrán realizar al grupo expositor, al final de cada exposición, las preguntas o comentarios que consideren oportunos.

3. La información necesaria para poder desarrollar las diferentes experiencias será proporcionada por el profesor los lunes.
Por tanto, la teoría impartida ese día no será objeto de examen, sino que únicamente servirá de información. Eso implicará que en la clase de los lunes los chicos deberán estar muy atentos, para así poder realizar la experiencia correctamente. La situación sería similar, por ejemplo, a tener que hacer un resumen de una película que vieran en el cine. Si no prestaban atención a la película, obviamente no podrían realizar un resumen adecuado de la misma.

4. En cuanto a la evaluación, cada una de las experiencias realizadas será valorada entre 0 y 10.
Atendiendo a los siguientes aspectos: contenidos, claridad expositiva, grado de participación e implicación de los diferentes miembros del grupo, originalidad de cada experiencia y valoración de los compañeros de aula. Además, al final de cada trimestre, los alumnos realizarán una prueba escrita, cuyo objetivo es que comprueben cómo son capaces de explicar conceptos teóricos y aplicar procedimientos sin necesidad de un estudio al estilo tradicional, es decir, sin memorizar apuntes, sino a través de las experiencias realizadas. Esta prueba, que ya será individual, también será valorada de 0 a 10 puntos, de tal modo que la calificación final obtenida por cada alumno resultará de la media aritmética entre las dos notas, la grupal y la individual.

Desarrollo del proceso y valoración

Como consecuencia de la aplicación de este procedimiento metodológico, los resultados obtenidos en la 2.ª y 3.ª evaluaciones fueron muy positivos. Ninguno de los grupos obtuvo una valoración inferior a 5 en la realización de las experiencias y, además, no es que todos los alumnos aprobaran los exámenes individuales, sino que lo hicieron –y esto es lo más interesante– respondiendo a las preguntas planteadas con sus propias palabras, en base a la experiencia adquirida tanto en las exposiciones propias como en las de el resto de los compañeros. Esto es, sin darse cuenta consiguieron realizar un aprendizaje significativo, aprender a aprender.

Asimismo, los proyectos finales elaborados por los diferentes grupos resultaron ser espectaculares, lo que condujo, en colaboración con los trabajos de Prehistoria realizados por alumnos de 1.º de ESO, a la creación del “Primer Concurso de Ciencia del IESO Mar de Castilla”, en el que resultó ganador en el bloque de Física y Química el grupo 5 con el trabajo titulado: “Proyecto para llevar energía a zonas sin recursos y con mucho sol o con viento considerable”.

Cabe destacar que la exposición –que se desarrolló en el laboratorio de Ciencias– no sólo fue visitada por los alumnos de todo el instituto, sino también por varias madres y por el resto del profesorado.

En definitiva, además de haberse conseguido que un 100 % del alumnado de 3.º de ESO haya aprobado la asignatura, se ha conseguido mejorar considerablemente tanto las diferentes relaciones interpersonales –entre los propios alumnos y entre ellos y el profesor– como el interés hacia la ciencia. Esto ha sido así hasta el punto de que en mis clases no he tenido necesidad alguna de amonestar o sancionar a ningún alumno por cuestiones de indisciplina o falta de respeto, todo lo contrario, a la vez de que chavales de cursos inferiores me han comunicado personalmente que están deseando llegar a 3.º ESO para hacer también experimentos de Física y Química.

En todo caso, el desarrollo del proceso no ha estado exento de dificultades de diversa índole. Por ejemplo, el primer día de exposición sólo un grupo se había preparado la experiencia que le correspondía, quizá por timidez o por no tomarse en serio el proceso. El éxito que obtuvo este grupo animó, sin duda, a los demás a participar en la siguiente sesión. Ya habían perdido el miedo a exponer a sus compañeros y a partir de ese momento todo empezó a funcionar con la suficiente corrección.

Puedo destacar ciertas anotaciones que fui tomando y que al final de la segunda evaluación fueron comentadas en clase:

· Me agrada comprobar, analizando los exámenes, que las diferentes experiencias os han permitido usar y aplicar las distintas etapas del método científico sin haber estudiado la teoría.
· En las preguntas del cálculo de la densidad y de las características de los estados de agregación de la materia, me habría gustado más una mayor atención en los objetos que enseñasteis en clase.
· El grupo 4 deberá mejorar sus relaciones internas y en el grupo 1 debéis participar todos en igual medida, y no escudarse en los demás miembros del grupo. Si estos inconvenientes persisten, me veré obligado a intervenir, y eso será perjudicial para todo el grupo.

Tengo que decir que tales inconvenientes se solucionaron a lo largo de la última evaluación.

Por tanto, y para finalizar, puedo afirmar que mi valoración de aplicar el aprendizaje cooperativo en el aula es muy buena. Ha supuesto desarrollar en los alumnos sentido de la responsabilidad, tolerancia, respeto a los demás, y a nadie se le escapa que el desarrollo de estos valores constituye el mayor antídoto contra la violencia en las aulas.

Hace un momento he comentado que un grupo fue el primero en exponer y que eso animó a los demás grupos. Pues bien, ese grupo estaba formado por alumnas muy aisladas por el resto de la clase, incluso en algunas ocasiones agredidas verbalmente por sus compañeros. De verdad que el concepto que los demás tenían de estas chicas cambió considerablemente desde que comprobaron lo valientes que fueron al ser las primeras en ponerse delante de toda la clase para exponer.

Todas estas mejoras las han reconocido los propios alumnos según sus contestaciones a un cuestionario de valoración que les entregué. En efecto, uno de los últimos días de clase repartí un cuestionario de evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollado en el aula y les pedí que cada uno lo contestara en casa y me lo entregara sin nombre, de forma anónima, en la siguiente clase. En el anexo puede verse el citado cuestionario y gráficos que indican el porcentaje de alumnos que eligieron cada opción. Como puede comprobarse, en general la valoración del alumnado hacia la metodología aplicada resultó ser muy satisfactoria, si bien existe un aspecto que creo que es motivo de reflexión.

En la pregunta 5 (¿Ha crecido tu interés por la Ciencia después de dar Física y Química este año?) un 36,36 % contestó “poco”, y un 4,54 %, “muy poco”.

Esto nos indica que aunque la mayoría de los alumnos reconoce que sí ha crecido su interés por la ciencia, un 59,08 %, todavía hay un porcentaje considerable que no. Por ello, creo que aunque este es el camino a seguir, pues a los resultados me remito, todavía queda mucho por hacer, sobre todo en lo referente a la motivación del alumnado. En ese sentido, estoy convencido de que existen aspectos mejorables, por lo que recibiría de muy buen agrado cualquier tipo de consejo o valoración externa. Para tal fin, indico mi dirección de correo electrónico: perezgalaso@hotmail.com


Gracias por la atención prestada. A continuación, invito al lector a que analice los diversos documentos que componen el anexo.


Anexo (Pdf 195 Kb)



Análisis de los resultados (Pdf 103 Kb)
Foro: Reto 2030
Foros  
¡Que alguien me ayude!
Mensajes entre profes
De segunda mano
¡Gracias profe!
Perlas cultivadas
Hoy NO es noticia...
Reforma educativa
Unidades didácticas interactivas de Física y Química
La voz de la ciencia. Grandes físicos y químicos hablan para Profes.net